
Con sus colores brillantes, formas sorprendentes y combinaciones de animales, los alebrijes se han convertido en una de las expresiones más reconocidas del arte popular mexicano. Pero ¿sabías que su origen está relacionado con el sueño de un artesano?
El creador de los alebrijes fue Pedro Linares López, artesano cartonero nacido en 1906 en el barrio de La Merced, en la Ciudad de México.
Según el relato familiar, durante una enfermedad tuvo un sueño en el que aparecieron criaturas fantásticas que combinaban características de diferentes animales y repetían una palabra: «¡Alebrije!».
Inspirado por aquella experiencia, comenzó a dar forma a estas figuras utilizando papel, cartón y engrudo. Su trabajo llamó la atención de importantes artistas, entre ellos Diego Rivera, quien ayudó a difundir sus creaciones.
Los alebrijes tradicionales de cartonería se construyen moldeando papel y cartón hasta conseguir figuras de animales imaginarios. Después de secarse, se pintan a mano con colores y diseños llamativos.
Con el tiempo, esta tradición también inspiró la elaboración de figuras talladas en madera, especialmente en comunidades de Oaxaca como San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola, donde los artesanos utilizan principalmente madera de copal.
Aunque ambas expresiones suelen recibir el nombre de alebrijes, tienen técnicas y trayectorias artesanales diferentes.
Actualmente, estas criaturas fantásticas representan la creatividad y el talento de los artesanos mexicanos. Cada pieza es diferente y refleja la imaginación de quien la elabora. La historia de los alebrijes nos recuerda que el arte puede surgir de los lugares más inesperados y que nuestras tradiciones merecen ser conocidas y preservadas.